
Baraja de Grimaud según el diseño de Paul Marteau (1930)
Muchos tarots tienen un ser andrógino como centro de la carta, otros tienen a una mujer desnuda o un derviche (un hombre con falda). Algunos tienen una mujer con una vara en cada mano. El ángel en algunas cartas es claramente un hombre. Los elementos básicos de esta carta son muy similares en casi todos los tarots.
Para casi todos los autores es una buena carta, y las cuatro figuras de los ángulos las relacionan con los cuatro evangelistas, los cuatro elementos y los signos del zodíaco: El ángel: Elemento aire. Acuario. El águila: Elemento agua. Escorpio. El león: Elemento fuego. Leo. El toro: Elemento tierra. Tauro.
Esta carta para el Tarot de Marsella representa el todo, por eso lleva el nombre del Mundo, el todo en la Tierra frente a lo grande del Universo, el Sol, la Luna y las Estrellas.
Cristo y los cuatro evangelistas
El diseño de esta carta se asemeja a la representación iconográfica de Cristo y los cuatro evangelistas que encontramos en muros de iglesias bizantinas y románicas. En el centro de la figura está sentado Dios o Cristo el hijo de Dios que lo representa (el Pantocrátor) dando la bendición con la mano derecha y sosteniendo la biblia con la izquierda, su figura está enmarcada por un óvalo de laureles. En las cuatro esquinas lo acompañan cuatro seres representados con las figuras del hombre, el águila, el león y el toro (el Tetramorfos) asimilados a los evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Las cuatro figuras forman parte de la corte celeste y su función es alabar, glorificar y dar gracias al todopoderoso.

La similitud del diseño de la carta XXI, El Mundo y estas representaciones cristianas no es casual, enaltece la importancia y el significado de este arcano.
En los tarots más antiguos las cabezas de las cuatro figuras estaban rodeadas con aureolas de santidad, posteriormente, como en este tarot que estamos estudiando, fue eliminada de la cabeza del toro.
Significado
Es una carta de crecimiento, un encuentro con el sí mismo, con cómo nos sentimos en nuestro hacer para nosotros y para los demás. Nos muestra nuestro lugar en el mundo terreno y espiritual en una dimensión más amplia que la cotidiana.
También nos manifiesta el cierre de acontecimientos importantes en nuestra vida con una evaluación de nuestro hacer mundano y de nuestra relación con el mundo que nos rodea.
El Arcano de El Mundo
Es sin duda una buena carta, el cierre de todo este viaje y la suma de todos los arcanos anteriores. Es un comienzo y es un fin, este es el secreto de esta carta. El óvalo, el baile, el movimiento, las cuatro figuras en las puntas que hacen girar al óvalo, la no simetría, todo implica movimiento. No se llega al sí mismo en una posición estática sino en movimiento, y el ahora y el mañana siempre son distintos. Se termina una etapa y se empieza otra y a su vez la etapa que se termina está acabada en sí misma y no deja nada pendiente.
La figura central es mujer y hombre al mismo tiempo, más mujer que hombre, representa a la mujer que incorpora la figura masculina dentro de sí, la mujer que ha generado tanto a niñas como niños que luego se hicieron mujeres y hombres, la mujer que en etapas de su vida lleva los dos sexos dentro de sí. Su expresión es muy humana, no es divina, habla de la realización del hombre y la mujer en la tierra y no en el cielo.
Esta persona baila con un pie fornido y bien apoyado en la tierra. El otro en el aire indica que puede moverse, que no está anclada/o en la tierra, que nadie está necesariamente anclado como un árbol, que tenemos la posibilidad y la decisión de ir donde queramos y como queramos.
La o las varitas mágicas son la ayuda y el sostén para manejar esa libertad y el libre albedrío. El cuerpo desnudo está suelto, sólo lo cubre esa tela que no lo aprisiona, lo ayuda a estar cubierto y libre al mismo tiempo.
La mujer/ hombre pisa la tierra y dos seres de aire la acompañan para conectarse con su divinidad y su conocimiento universal, dos animales de tierra la ayudan a anclarse en el suelo a mimetizarse con la tierra amplia y generosa. La aureola santa la tienen tanto el ángel como dos animales, el águila y el león. El toro que está más cerca de los humanos, como la figura central, no tiene aureola, es el rumiante que nos ayuda a vivir con su trabajo y con la leche que nos brinda.
La persona se siente muy segura rodeada por esa corona de hojas celestiales y mundanas con la presencia y apoyo de sus cuatro grandes ayudantes. Ellos sintetizan a la totalidad de los seres que habitan el Planeta incluyendo al ángel/ hombre como muestra del hombre divinizado que hay dentro de cada persona y son los que la/o conectan consigo misma/o y con el afuera.
La mujer/ hombre baila feliz porque está muy conectada con el mundo que la rodea, no está sola encerrada en un huevo o un cascarón, al contrario el huevo de hojas la eleva para estar más atenta a lo que pasa en la tierra, a su relación con los elementos vitales que la rodean y usarlos para sí y para los otros.
Es una carta de gran proyección. Se cierra un ciclo, para el comienzo de uno nuevo. Nos ayuda a relacionarnos con el mundo que nos rodea, con el mundo cotidiano y el ancestral, con el mundo actual y el mundo futuro con todos los tiempos en un instante.
El Tarot es un juego con los tiempos, un desplazarse en el ahora, el pasado y el futuro para crecer de un presente agobiante y cerrado, esta carta nos muestra esta movilidad, que hay momentos para la quietud y la reflexión pero sólo son la ayuda para seguir caminando, para seguir creciendo.
Más información en mi libro «Tarot. El Camino del Loco. Un encuentro con conocimientos ancestrales». Autora Victoria Chamo Bersusky. Editado en mayo 2024