Baraja de Grimaud según el diseño de Paul Marteau (1930)
Esta carta asusta tanto que no lleva nombre. Su número, el 13, en el mundo occidental está íntimamente relacionado con la mala suerte y morirse está visto y sentido como un mal momento, por más que las religiones hayan querido endulzar el paso a la muerte nadie quiere llegar a ella y menos transitando previamente largas etapas de dolor. En esta cultura el 13 es un número que nadie quiere y tampoco morirse.
La muerte ejemplificada por un esqueleto también está en el inconsciente colectivo de la cultura occidental. El esqueleto es lo único que queda físicamente de nosotros en este tránsito por la tierra. Los huesos del cuerpo humano y de los animales en general, tardan mucho tiempo en desintegrarse.
En esta carta la guadaña es el instrumento que utiliza la muerte para cortar las cabezas de los hombres y despedazar sus vidas, la guadaña está roja por la sangre derramada. Las cabezas de la mujer y el hombre de la carta todavía están vivos, inconscientes de su nueva situación e incrédulos de lo que les está sucediendo.
La pequeña falda ejemplifica el resto de humano que tiene la muerte, que ella no es algo que está afuera de nosotros que es inherente a la vida misma, la falda tapa la zona donde está el sexo, aunque ya no tiene carne que cubra su esqueleto esta falda reconoce que ese sitio a los hombres les da vergüenza mostrarla sin tapujos.
Dormir, los sueños y la muerte
Asociar el dormir con la muerte es un sentimiento muy extendido. Al dormir morimos un poco, entramos en una zona de inconsciencia donde suceden cosas que no podemos controlar, los sueños aparecen y desaparecen sin cesar muchas veces asociados a pesadillas con todos los miedos juntos.
El sueño como la muerte llega y nos encuentra desarmados e indefensos. La muerte ocurre una sola vez en la vida pero dormir y soñar se repite cada día y siempre es diferente. Nuestra otra vida durante las 8 horas de sueño ha sido la preocupación de la humanidad desde hace siglos. También es cierto que muchas muertes suceden al amanecer al terminar la noche termina la vida de ese ser que está sufriendo una dolorosa enfermedad.
Entregarse a dormir a disfrutar de los sueños, vivirlos, sentirlos, observarlos ya sean buenos o malos es para muchos un camino que los acerca a mirar su propia muerte sin miedo como parte de la vida misma.
El arquetipo de La Muerte
La máscara del Tarot de Marsella es la suma de todos los miedos, es el disfraz de la muerte en los bailes de carnaval y en las películas de terror. Simboliza la proyección humana del miedo a la muerte. Esta no es una carta endulzada como otras, es una carta terrible, con todo el dolor que sienten los hombres frente al miedo a lo desconocido, a la agresión y a la muerte.
La humanidad siempre le ha temido a la muerte por ser el fin de esta existencia visible.
Está presente en todos los mitos y en la memoria de los hombres y las mujeres. Resume el dolor y el miedo a lo desconocido.
El trauma de la muerte violenta y aterrante está también detrás del miedo a la muerte. Hubo épocas en que la tortura y la muerte violenta eran moneda corriente, ahora la proporción es menor, hay menos guerras, pero está incorporada a la memoria colectiva y se suma al miedo que despierta esta carta.
Por más que nuestra religión o alguna conexión espiritual nos digan que la próxima vida será mejor que esta, que veremos la luz o iremos al paraíso, lo que tenemos por ahora es esta vida y todo lo demás es un gran vacío que no está en el presente y ese vacío es lo que asusta a la mayoría de las personas, la nada, no tener a que sostenerse. Estar en medio de la nada.
El miedo a morir el hombre lo ha ido construyendo a lo largo de siglos, especialmente el hombre occidental. Es el miedo mayor, ver y sentir este miedo es paradigmático, después de vivirlo se puede uno enfrentar a cualquier miedo. Estamos hablando del miedo de alguien que no siente en realidad que la muerte se le acerca, no es alguien que se está muriendo, porque en ese caso ya siente otras cosas. Se está encontrando con todo su ser, siente su fin cerca y el miedo se le va perdiendo y en los mejores casos llega a una reconciliación con todas las partes de él que se pelearon toda la vida.
A algunas personas les asusta más la vida que la muerte, la muerte la sienten como una solución, una postergación de enfrentar la dificultad de vivir plenamente.
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