II. LA PAPISA (La Papesse)

La papisa Baraja de Grimaud según el diseño de Paul Marteau (1930)

Esta vieja sabia nos muestra a todos su libro de referencia, el libro del saber universal que recopila el conocimiento de los hombres, a su vez podemos ver su cabeza coronada con el conocimiento divino que se eleva hacia el cielo en varios pisos. Este sombrero igual al del Papa es lo que los unifica como pareja de conocimiento donde cada uno tiene su parte en el todo. La Papisa es recatada, no muestra sus cabellos, es una mujer mayor alejada del sexo y de las peleas terrenas pero sabe mirar al Mundo y a los seres que lo habitan con los ojos bien abiertos y ternura y comprensión en la mirada.

El Arquetipo de la Papisa

Es una mujer poderosa, hay que remar mucho en este mundo para ser la Papisa, hay que juntar y juntar conocimiento, amar a los otros, observarlos y escucharlos con ternura sin perder la calma y la ecuanimidad.
Tiene sus espaldas protegidas por ese gran lienzo. No entra en las luchas terrenas, ese lugar de poder que tiene lo ejerce con mucha calma y sabiduría. No le importa el poder que anhelan los hombres, puede mostrar abiertamente el libro en el que se basa su conocimiento terreno, lo comparte para que todos lo puedan leer.
El compartir es un aspecto de gran generosidad de la Papisa, no guardarse el conocimiento tanto terreno como divino para su uso personal, por el contrario, se lo da al Mundo. El dos es la compañía, el hacer con los otros, el incluir al otro en el camino por la vida. Aunque ella sea la que tenga esa visión tan amplia del hacer en la vida, siempre está presente el otro, el destinatario de su mensaje.

La Papisa, la mujer anciana, lleva dentro de sí la historia de la humanidad. Es gratificante escucharla y aprender de ella.
El conocimiento antiguo que tiene corresponde al de las viejas sabias, no importa si da o no a luz, si es o no virgen, como dicen algunos autores; es antigua, sabia y nadie puede con ella. Nadie se puede ocultar tras su mirada, va más allá del conocimiento del Loco, más infantil, relacionado con lo inmediato, con lo que pasa ahora.
La Papisa nos trae su sabiduría para que nos conectemos con la reflexión, para saber en qué lugar del camino estamos.
La Emperatriz es el conocimiento para la acción, para materializar un hecho. La Papisa es para entenderlo.
Está sintonizada con La Luna, con su enorme potencia, la que rige los ciclos femeninos, las mareas, los cultivos.
La Luna es la mujer con sus misterios para el hombre, pero no para las mujeres (esto marca la gran diferencia entre las interpretaciones masculinas y las femeninas de las cartas). La mujer sabe que está unida a La Luna y en ella se apoya, fluye con ella como con el agua, la marea sube y baja y se deja fluir, flota con el agua. Puede recibir el conocimiento Universal sin oponerse a él, simplemente se entrega al devenir de las aguas, esa es la influencia de la Luna.
La Papisa nos lleva de la mano también a otro aspecto de la Luna, cuando sintoniza con el crecimiento, cuando ella crece los alimentos también crecen, el pelo crece. Si uno se armoniza con la Luna se armoniza con la abundancia y la prosperidad que provee el Universo, si uno no la escucha va a ser difícil poder hacer un buen pan.

Esta carta nos invita a estar atent@s al conocimiento natural de la vida y dejarnos fluir con él, lo ancestral, lo antiguo y lo Universal llegan a la Tierra a través de la luz cercana de La Luna. No es la Luna misma, sino que es la mujer sintonizada con La Luna. Dejarnos llevar por esta energía para actuar en la vida, nos da seguridad, nos apoyamos en algo firme, con sustento, con un conocimiento totalizador y antiguo como el Universo mismo.

Más información en mi libro «Tarot. El Camino del Loco. Un encuentro con conocimientos ancestrales». Autora Victoria Chamo Bersusky. Editado en mayo 2024