Baraja de Grimaud según el diseño de Paul Marteau (1930)
El Mago es el primero de los arcanos Mayores, con el empuje del 1 es el primer personaje que nos muestra el Loco.
Tiene habilidad en las manos, estabilidad física y conoce la materia, sabe utilizar los elementos físicos que le pueden ser de utilidad. Su cabeza está coronada por un sombrero amplio con el símbolo de infinito que muestra su conexión con la conciencia colectiva. Mira hacia atrás, al pasado recolectando el conocimiento de las civilizaciones que lo preceden.
Es una carta de empuje, conocimiento y habilidad.
La mesa
Veamos su mesa con sus elementos, su laboratorio de trabajo. Tiene sólo tres patas, un número que significa movimiento, expresa la agilidad de su pensamiento, si tuviera cuatro patas sería una figura muy quieta y estable.
Los dados son el juego de azar que sabe manejar y que va a utilizar cuando lo necesite para descifrar misterios ocultos. El cuchillo lo tiene para defenderse por si lo agreden. Las otras piezas pequeñas son otros elementos adivinatorios antiguos como las runas. En el bolso guarda sus elementos de magia ocultos a los ojos de los hombres. De ellos sólo se ve un poco, para que todos sepan que no muestra todo lo que tiene ni todo lo que sabe.
El arquetipo de El Mago
El Mago es el que ve tanto los aspectos terrenos como la dimensión cósmica y extrasensorial de las personas. Es el que nos ayuda a salir de esa pequeña inmediatez terrena y cotidiana en la que muchas veces nos encerramos y con su conocimiento nos ayuda a crecer.
A veces nos da miedo porque puede transformar la materia, tiene poderes que los hombres comunes posiblemente podríamos tener pero que no nos sentimos capaces de manejar.
Asusta y fascina, a través de los tiempos su figura está presente y sigue atrayendo tanto a las personas mayores como a los niños.
El Mago es la utopía posible a través del cambio, puede elevarse de la cotidianeidad y transformar el metal en oro como querían los alquimistas. Es también movimiento y transformación en un sentido superior, siempre buscando el oro como símbolo de la luz. Donde parece imposible el Mago lo encontrará.
Es la figura que encuentra el agua (como Moisés), el oro, las piedras preciosas, abre puertas (“Sésamo ábrete”), multiplica los panes, resucita a los muertos, transforma el agua en vino, etcétera, etcétera. Su magia puede elevarse de lo cotidiano, sabe transformar la materia para aquello que necesita.
Este Arcano nos muestra cómo siendo magos podemos llegar a utilizar para nosotros mismos este arte. Transmutando y elevando nuestros miedos más profundos, nuestro miedo más arcaico que es el de estar en este mundo material. Si recordáramos que venimos de la luz, transformar la materia en luz sería algo muy fácil de realizar, pero nuestro miedo a la densidad de la materia nos impide trabajar con estos elementos de tanto peso. Ahí caemos, nos olvidamos de cómo se aliviana la materia y nos dejamos arrastrar por su peso sin poder levantar vuelo.
Al sacarle un poco de solemnidad al Mago podemos entrar en su aspecto juguetón, que los adultos tenemos tan olvidados y los niños tan presentes. El Mago juega y se divierte al transformar la materia en luz y viceversa, en hacer diamantes de piedras, al hacer picardías para su goce personal y el de que los rodean.
El arquetipo del Mago es al mismo tiempo un niño, un joven y un viejo mago, responde a todas las necesidades de los hombres, no sólo está para dotar de riquezas y pócimas mágicas para curar o elixires para enamorar, sino que nos brinda la posibilidad de que los seres humanos volvamos a recordar que venimos de la luz y que la materia también puede volver a flotar.
Más información en mi libro «Tarot. El Camino del Loco. Un encuentro con conocimientos ancestrales». Autora Victoria Chamo Bersusky. Editado en mayo 2024