Arcanos Menores. Los pajes

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Los pajes son los aprendices, los que están en el camino de conocer a usar el palo del Tarot al que representan. Todos son jóvenes y están de pie apoyados sobre un suelo rocoso con plantas. Los pies de los pajes de Espadas y de Oros están firmes sobre el suelo cada uno orientado a un lado de la carta. Los pies del paje de Bastos y del de Copas se orientan ambos hacia un lado de la carta, la figura así representada puede moverse.

El paje de Bastos con el rostro de perfil y su cuerpo girado (se ve solamente su espalda) mira hacia la izquierda de la carta, el futuro, los otros tres miran o caminan (como el de Copas) hacia la derecha de la carta. Los pajes de Oros y de Espadas tienen sus cabellos largos y sueltos y sobre ellos lucen amplios sombreros de formato similar. El paje de Bastos tiene un gorro y sus cabellos son cortos y están bien peinados. El paje de Copas tiene los cabellos más largos que el paje de Bastos, están peinados y adornados con una corona de flores. La ropa de los pajes de Oros, Copas y Bastos es similar, con una falda suelta que les llega a la mitad del muslo, el paje de Copas no tiene cinturón. El paje de Espadas tiene una ropa diferente ajustada a su cuerpo y una capa más grande que los otros pajes que le llega hasta la media pierna. El paje de Bastos es el único que tiene las piernas descubiertas y el único que tiene zapatos azules, del mismo color que lo tienen los reyes de los otros palos. Todos tienen las dos manos activas ya sea sosteniendo al palo que representan u apoyadas en algún otro elemento (un palo, un objeto dorado, el cinturón).

Paje de Espadas

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Su cuerpo se ve completo y de frente a la carta. Su cadera está un poco desplazada hacia su izquierda en coincidencia con el punto de apoyo del palo en la derecha de su cadera, el eje de la figura queda desplazado, el eje de sus pies coincide con el eje de su cabeza.

Su rostro gira hacia su derecha, su mirada se dirige hacia el suelo, su gran sombrero cae casi hasta la altura de sus ojos. Sus cabellos largos y sueltos están bien peinados. Su ropa es mundana, elegante y ajustada a su cuerpo, el único rasgo militar que tiene la figura es la espada que sostiene con poca firmeza con su mano izquierda. Su mano derecha se apoya en un fino palo o la vaina de su espada, que llega hasta el suelo.

La Carta

Es un joven muy bien vestido, su ropa nos dice que pertenece a una familia de dinero: Su gran sombrero y su peinado nos muestran que todavía es un burgués. La poca destreza con la que empuña su espada representa que todavía desconoce que puede hacer con ella, que recién está conociendo al palo al que pertenece. Su postura no es de pelea, muestra la espada como símbolo de la clase a la que va a representar. Su mirada decidida se dirige hacia el suelo, hacia el camino que lo lleva hacia atrás donde están los mayores que le enseñaran su nueva profesión.

Sus pies están firmemente apoyados sobre el suelo, pero necesita un palo para reforzar su apoyo. Aquí se ve su debilidad, las piernas y los pies no le son suficientes para estar de pie, para sostener esa imagen de joven fuerte que nos quiere presentar necesita apoyarse en un palo para guardar las formas.

El Paje de Bastos

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Su rostro de perfil le da cierta rigidez a la figura, tiene pocos matices y al mismo tiempo permite dibujar con mucha claridad sus rasgos, no hay dudas en la forma de la boca, la expresión del ojo y su nariz, su único ojo visible mira con firmeza hacia el horizonte. Su cuerpo girado muestra la espalda. La figura está bien erguida con sus pies apoyados en el suelo preparados para caminar. Su ropa es cuidada y elegante para la época, de ambos laterales de la figura se ven caer dos capas que cubren sus hombros y llegan hasta la rodilla. Sus piernas están descubiertas. Solo podemos ver los detalles de su vestimenta en la espalda de la figura. Con ambas manos sostiene un gran basto verde que está apoyado sobre el suelo y le llega casi hasta sus hombros. Su basto es el más grande de las cuatro figuras de su palo y el único de color verde.

 La Carta

Este joven bien vestido con buena postura, mirada firme y preparado para caminar por la vida sostiene con ambas manos ese gran basto verde que apoya sobre el suelo. Sus cabellos cortos y sus piernas descubiertas ponen en evidencia su juventud. Está decidido a ampliar su conocimiento, su basto recién se ha arrancado de algún árbol, aún está verde, las otras figuras de la corte tienen bastos marrones, más maduros y elaborados. Él recién empieza, todavía no lo puede cargar, sólo sostenerlo, pero está muy seguro en su postura, sabe que con el tiempo podrá con él.

Se diferencia mucho de los otros pajes porque sabe claramente donde quiere ir, está bien encaminado, los dos pies se apoyan con firmeza y van claramente hacia la construcción de un futuro. Se siente tan seguro que puede mostrar la espalda, nuestro flanco más vulnerable (ya que nos defendemos de frente).

El Paje de Copas

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La figura es grande, ocupa casi toda la carta, más grande que la del caballero, su rostro no es tan juvenil como el de los otros pajes. Su mirada atenta y su expresión confusa se dirigen exclusivamente a su gran copa que sostiene desde la base con su mano derecha. Su cabeza está descubierta, una corona de flores sostiene su peinado cuidado. Está caminando hacia la derecha de la carta. Muy cerca de su cuerpo sostiene su gran copa dorada con dos óvalos rojos que deja ver su contenido. Con su mano izquierda sostiene un elemento dorado y ovalado que podría ser un gorro o una tapa para su copa. Sobre sus espaldas se ve un pequeño elemento similar a la mochila de viaje (ya más grande) que lleva el caballero de Copas a sus espaldas. Su ropa juvenil es la más sencilla de los pajes, no lleva cinturón, en lugar de capa una manta rodea su cuello y una de sus puntas se eleva en el aire acercándose a la copa y hasta sobrepasarla.

La Carta

El paje observa con mucha atención y con expresión compleja el interior de la copa, la tiene muy cerca de sí, quiere que le trasmita su conocimiento, todo lo que no sabe aún de la vida y sus emociones. La sostiene con extremo cuidado, no sabemos si quiere taparla con un lado de la manta que sale de su cuello o con el elemento que sostiene su mano izquierda. Le falta mucho camino por recorrer para ser como el caballero que ya separado de su copa puede ofrecerla a los otros. Tampoco puede llevar todavía sus cabellos libres al viento como el caballero de Copas, sus cabellos están bien peinados muy controlados, sus pensamientos los tiene muy cuidados por esa corona de flores que rodea su cabeza y lo conecta con el amor y la sensibilidad en este mundo. Las emociones nos pueden trasmitir alegría, felicidad, como lo vemos a través de las flores, pero también dolor y sufrimiento, sobre sus espaldas lleva su pequeña mochila de viaje, en ella, como el caballero ya va cargando su corta historia con sus momentos buenos y malos.

Sus pies lo dirigen con seguridad hacia la derecha de la carta, a pesar de su desconocimiento, sus dudas e inseguridades, marcha seguro con su copa, un poco a ciegas ya que no ve el camino que tiene por delante sino sólo la copa. Es el único paje que ya camina, que ya sabe a dónde tiene que ir, es el pasado, es el presente, es el futuro, va a donde tiene que ir, no sabemos dónde pero va a explorar la vida. Su ropa suelta y sencilla, le acompaña a moverse con libertad por el camino que va a recorrer.

Paje de Oros

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El joven bien plantado y erguido observa con atención el oro que sostiene en alto con su mano derecha a la altura de sus ojos. Otro oro de igual tamaño, a la misma distancia del joven, está apoyado en el suelo. Sus oros son más chicos que los que tienen la reina y el caballero, son del mismo tamaño del que tiene el rey. Su mano izquierda se apoya en el cinturón. Sus cabellos largos están bien peinados, luce un gran sombrero similar al del paje de espadas que cae hacia atrás como el que tiene el rey de Oros. Su ropa de buena calidad es similar a la del caballero de Oros, se ve caer a ambos lados de la figura una corta capa que llega hasta la altura de la falda.

Es la única figura de la corte que ocupa todo el cuadro incluyendo la zona reservada para el nombre. El nombre de la carta, en letras pequeñas está a la izquierda de la figura sobre el cielo.

La Carta

Este joven seguro de sí está muy dispuesto a aprender lo que el palo al que representa le va a enseñar. Tiene una actitud positiva y algo curioso es que al mismo tiempo que está aprendiendo que es el mundo del dinero ya está recibiendo otra moneda que lo espera a sus pies. Está preparado para aprender y para recibir. Su aspecto y su postura lo definen como un joven de familia burguesa que por herencia conoce el valor del dinero, pero que ahora le llega el momento de asumir responsabilidades, a aprender a usarlo y a crearlo. A saber que el dinero viene como respuesta de un trabajo realizado, que es el fruto de una acción, que va a ser él y no su familia quien va a tener que actuar en consonancia con el conocimiento que está dispuesto a asumir.

Mira hacia su derecha hacia atrás en el tiempo, hacia su origen, pero no porque está atrapado en el pasado, sino porque está aprendiendo sobre todo lo que la vida trae, está aprendiendo de sus padres, de las personas mayores, de los próceres y de lo que la vida hizo a través de los tiempos, no está prendido al pasado sino que está aprendiendo lo que la vida es y lo que la vida fue para luego poder darse vuelta e ir hacia su futuro.