Palo de espadas

En estas cartas las espadas curvas que representan al palo, se van sumando y cruzando a partir del número cuatro en la zona inferior y superior de la carta, están trabadas, no pueden actuar. Sólo en los números impares aparece en el eje vertical de la carta una espada que asoma con su punta por debajo de las espadas trabadas, es la espada que puede actuar. El número diez cierra el ciclo con dos espadas pequeñas sin puntas. Esta representación de las espadas muestra con claridad las dificultades del/la consultante y como los problemas crecen al sumarse los números.
Según la pregunta del/la consultante y la relación con las otras cartas de la tirada, los números de espadas pueden referirse a la agresividad que tiene que expulsar la persona, que está muy cómoda con ella o que le viene de afuera de una situación externa que la está perjudicando e inclusive que le puede producir miedo y limitarla en su actuar.
Las espadas curvas están divididas en siete zonas iguales y simétricas mediante elementos transversales. A ambos lados del eje horizontal se encuentra la zona más pequeña y colorida, la representación es semejante a la de los palos de bastos. Hacia arriba y hacia abajo continúa la zona de las espadas negras, en la siguiente zona las espadas cruzadas cambian de color, son azules; en la última zona en el área inferior y superior de la carta, las espadas vuelven a ser negras y terminan con grandes cuchillas.
Todas las cartas tienen pequeñas flores con el mismo diseño y color en la zona exterior próxima a los cruces de las espadas, son más grandes e iguales en los números dos al cinco y más pequeñas e iguales en los números seis al diez. Las flores de la carta número ocho tienen otro color. La carta número diez sólo tiene dos flores en la zona superior de la carta. Las flores que están en el centro de la carta de los números pares son más pequeñas a medida que crecen los números. La carta número tres tiene dos ramas cruzadas atrás de la espada. El grosor de las espadas es mayor e igual entre los números dos y cinco, a partir del número seis hasta el diez el espesor es menor e igual.
El II
En esta carta el afuera, representado por las hojas y flores, tiene mucha presencia, el centro está ocupado casi totalmente por una gran flor. Las cuatro flores pequeñas exteriores al palo, son las mismas que acompañan a las cartas siguientes. Es la carta más colorida del palo, la presencia de estos elementos vitales y floridos disminuye el efecto de las dos espadas.
El III
En la carta número tres la espada central cambia la situación que veíamos en el número dos. Esta espada es grande, potente, está acompañada por dos ramas ondulantes. La espada puede actuar junto a un afuera amable que dulcifica el momento actual.
Esta carta es positiva para el/la consultante, la persona puede llevar adelante sus proyectos a pesar de que parte de su ser este trabado y poniendo resistencia al fluir de los acontecimientos. Con la ayuda de la espada puede romper sus propias ataduras y liberarse de las otras dos espadas cruzadas, el mundo, la vida le está ayudando a cambiar. Es una buena carta para trabajar los cambios en medio de las dificultades. Está recibiendo mucha ayuda que debe saber aprovechar.
El IIII

En esta carta las espadas ya tienen más presencia y se entrecruzan en los extremos. El afuera, representado por la flor ondulante central y las cuatro pequeñas que se encuentran en los ángulos exteriores a los cruces, contrapesa la presión que empiezan a generar las espadas. La agresión interna es mayor que en las cartas anteriores.
El cuatro es número estable, sin contradicciones.
El V
A
las cuatro espadas cruzadas se les suma una espada en el centro de la carta dirigida hacia el cielo. Vemos parte de la presencia de esta espada en el cruce superior de las espadas, puede actuar destrabando el cruce superior de las espadas si reúne fuerza suficiente para hacerlo. La espada es más corta y más ancha que la de la carta número tres.
El VI
La carta número seis es similar a la número cuatro, la flor central ya no baila, tiene una postura más rígida coincidente con el eje vertical. Esta es la última carta par donde en el centro de la carta vemos una flor importante, el contacto con el afuera aún está presente. No parece tener suficiente fuerza para intervenir en un conflicto pero continúa siendo un recurso a destacar.
El VII
La carta número siete tiene en su eje una espada más angosta, con una punta más larga que se destaca del cruce superior de las espadas, su color azul la diferencia de las otras espadas de los números impares.
El VIII
En esta carta la cantidad de espadas ya es muy grande. La situación se torna sombría las flores no son coloridas, en ella predomina el color azul, el centro del óvalo de la carta está ocupado por una pequeña flor simétrica, todas son tristes, opacas. Es una carta muy equilibrada, simétrica en los dos sentidos de sus ejes.
El VIIII
En el nueve de espadas las flores de los cuatro ángulos recuperan su color, su brillo. La espada central es luminosa y colorida, pero se le ve una pequeña raya horizontal, como si tuviera una pequeña herida, una pequeña falla.
Las ocho espadas trabadas con su gran presencia dejan poco espacio para la espada central, pero ella igual sale adelante y se eleva por encima del cruce superior tomando aire, pidiendo ayuda.
El X
A las ocho espadas curvas y trabadas entre sí se le suman dos espadas azules más angostas que terminan en el comienzo del cruce superior de las espadas, no tienen punta y terminan al comenzar los palos transversales. En el ángulo superior de la carta permanecen las pequeñas flores coloridas, el ángulo inferior lo ocupan las empuñaduras de las dos espadas con empuñaduras de colores diferentes. La espada que se encuentra a la derecha de la carta tiene una pequeña raya horizontal similar a la espada de la carta número nueve. Ambas espadas se entrelazan con las espadas negras separadas de la zona inferior de la carta.
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