Palo de Copas

Las copas de los números dejan ver su contenido, un líquido rojo que llega casi hasta el borde de la copa. El As de Copas aunque tiene una tapa, también deja ver su líquido rojo que guarda en el interior. El palo de Copas representa nuestro tránsito por las emociones, del II al X el número y formato de las copas están relacionados con la energía que va acumulando cada carta. A excepción del X las copas no están solas, ornamentos con flores, tallos, hojas y otros elementos, separan, sostienen o enlazan a las copas. Estos elementos son cualidades o pesos que se agregan a las copas, pueden estar relacionados con situaciones externas o historias anteriores del consultante que le afectan en el momento actual.
Los tamaños de las copas varían. El II, el III y el IIII tienen copas grandes del mismo tamaño. El V y el VI tienen copas más pequeñas e iguales. El VII, el VIII y el VIIII tienen copas aún más pequeñas e iguales. En el X se combinan nueve copas del mismo tamaño de las anteriores más una más grande recostada con una tapa que tiene una flor de cuatro pétalos que tapa la copa.
Todas las copas, excepto el As y la que está recostada en el X tiene dibujadas un rayado interno, que representa al líquido que contienen. Este rayado cambia de sentido a partir del VI. El número X no tiene ornamentos con flores que acompañen a las copas.
El II

En el Tarot de Grimaud que estamos estudiando, la carta tiene al pie una base de color rojo, otros Tarots de Marsella en esta zona llevan el nombre de un especialista de Tarot de la época o dibujos y ornamentos. La carta se construye alrededor de un eje vertical que está ocupado por un importante ornamento. Este nace desde la base roja con un pie amplio que a través de una flor se convierte en un tallo que sostiene una maceta, de él salen también dos tallos flexibles que terminan en dos cabezas de perfil con rostros de pez con las bocas abiertas que se miran. Las dos copas están sueltas en el medio de la carta y a sus costados están acompañadas por la flor central que rodea al tallo y los números de la carta.
Las copas vienen acompañadas por elementos externos a ellas de gran presencia. El ornamento central divide a las copas en dos espacios propios, no pueden estar juntas. El ornamento superior formado por la maceta con la flor y los dos peces, están sobre ellas, son una pesada carga, limitan sus movimientos y su uso.
El II de Copas simboliza el comienzo de una pareja, de dos personas que se aman. Las dos copas son grandes, importantes pero están muy condicionadas por lo que sucede fuera de ellas. El amor, el enamoramiento es grande pero todavía ambos están confundidos, sus sentimientos se entrecruzan con historias antiguas o elementos ajenos a ellos que son un peso, que los limita.
El III
Esta carta tiene tres copas grandes de igual tamaño, dos en la base y una arriba en el eje, las tres forman un triángulo equilátero. Están divididas por un ornamento que comienza en la base y en el eje de la carta. Las dos copas de la base están sueltas y separadas por el ornamento central, la copa superior está sostenida desde su base por el ornamento central y por tallos flexibles con flores y hojas que la rodean y la contienen. Las tres copas iguales usan el espacio en forma equidistante y juntas componen un triángulo de fuerza.
En esta carta los ornamentos ayudan a las copas, aunque las han separado también las enlazan y protegen. El fuerte sostén de la tercera copa nos muestra el cuidado y atención de la tercera copa, de la energía que crece.
El IIII
Las cuatro copas de esta carta son grandes e iguales y del mismo tamaño que el II y el III, suman mayor conocimiento que las cartas anteriores, la misma energía se sigue acumulando.
Las copas están situadas con total equilibrio en los cuatro ángulos de la carta. El eje vertical está marcado por un fuerte ornamento central del que salen dos tallos con hojas que separan y delimitan los espacios de cada copa. El eje central separa a las copas en derecha e izquierda y las hojas que salen hacia ambos lados de la carta las delimitan en el espacio superior e inferior de la carta.
La fuerte estabilidad emocional representada por el número cuatro y las grandes copas está condicionada por un afuera complicado. Las cuatro copas están separadas, el ornamento que las separa y a su vez sostiene es muy florido pero engañoso, su base termina en un punto, en una ojiva. Las emociones, lo que siente y piensa sobre el amor el consultante no se integra. Esta es una buena carta, con sentimientos fuertes y condicionantes para analizar en la tirada.
El V
Las cinco copas de esta carta están separadas entre sí. Un ornamento superior y otro inferior limitan los espacios de las cuatro copas que están en los ángulos de la carta. La quinta copa se encuentra en el centro de la carta en el cruce de los ejes vertical y horizontal, está protegida por tallos ondulantes, flores y hojas. Los ornamentos pesados que se encuentran en el eje vertical separan a las cuatro copas y son también la madre/ padre de donde salen los ornamentos que cuidan a la quinta copa para facilitar su crecimiento. Esta carta tiene una distribución de las copas similar al cinco de oros.
La copa central cuidada por los ornamentos exteriores también está interactuando con el afuera, desde su boca sale el ornamento central superior.
El VI
Esta carta tiene sus copas iguales y del mismo tamaño que la carta V, la misma energía se sigue acumulando. Están divididas en dos grupos a derecha e izquierda de la carta y el importante ornamento que las separa está dibujado en el eje central.
El ornamento empieza y termina en el aire, es diferente la parte superior de la inferior, la flor aparentemente central que está en el eje de los números, no se encuentra en coincidencia con el eje medio y horizontal de la carta. El rayado que indica el contenido de las copas cambia de sentido a partir esta carta, toma cuerpo la nueva energía que se gestó en la carta V.
Aunque nos encontramos con un número estable como es el seis la presencia de este ornamento tan importante nos muestra que el/la consultante tiene sus emociones fuertemente separadas. El hemisferio derecho y el izquierdo no entran en contacto y esa presión externa y descentrada no ayuda a mejorar esta situación.
La separación de las copas en dos grupos debilita el conjunto. Es trabajar con dos aspectos muy fuertes de la persona por separado. Las copas son hermanas, nacen de una misma fuente pero circunstancias ajenas a ellas las han separado en dos grupos y son como primas hermanas entre sí, no pueden actuar como hermanas. Les es difícil unirse para una actividad común, pero siempre es posible ya que su origen es el mismo y esa es la unidad básica que hay que reflotar.
El VII
Las siete copas iguales forman la figura de 3 + 3 + 1, tres se encuentran en la zona superior de la carta, tres en la inferior y una en el medio. Las tres de la base son un sostén fuerte para el conjunto sin ornamentos que las separen.
De la parte boca de la copa central que se encuentra en de la base de la carta, salen dos tallos finos y ondulantes con hojas y ornamentos, ella es la que genera la energía que rodea a las copas, es la que interactúa con el afuera. Los tallos que enmarcan a la copa central terminan en los espacios intermedios de las tres copas superiores.
La copa central está muy dignificada por los ornamentos que la rodean, está sostenida y cuidada, el amplio espacio que la rodea le da suficiente aire para crecer.
El VII de copas al igual que el V de copas encierran en su centro una copa, podemos observar una diferencia entre ambas cartas, la carta número V está rodeada por ornamentos pesados y muy cercanos que limitan sus movimientos, en la carta número VII los ornamentos le dan suficiente espacio, son más livianos y se elevan hasta la parte superior de la carta embelleciendo el conjunto. En la carta número VII los ornamentos, los aspectos exteriores al palo no son un obstáculo, ayudan a enriquecer el conocimiento que la carta trae. Observar estas diferencias nos ayuda a ver como una situación similar se puede leer de otra manera de acuerdo a las circunstancias que la rodean.
El VIII
Esta carta tiene tres copas en la zona superior de la carta, tres copas en la zona inferior y dos al medio·3 + 2 + 3, todas del mismo tamaño y separadas entre sí. El ornamento que las separa es casi simétrico en los dos sentidos, en la zona central de la carta, coincidiendo con el eje vertical, se encuentra el núcleo que separa a las copas centrales, de él salen finos tallos con hojas y flores que separan los espacios de todas las copas. Los ornamentos están muy cercanos a las copas del medio y les dejan poco espacio.
El número ocho es un buen número, con mucho conocimiento, pero en este caso podemos observar que a las ocho copas que dan tanto de sí se les interponen los fuertes ornamentos externos y que las dos copas centrales están aprisionadas. Estos elementos desequilibran la energía de las copas, traen confusión e impiden a el/la consultante disfrutar de este regalo. Las emociones nos juegan una mala pasada, todavía con el ocho no logramos una estabilidad interna.
El VIIII
Tiene sus nueve copas iguales que en grupos de a tres ocupan la totalidad de la carta, forman un equilibrado 3 + 3 + 3. Los ornamentos crean un espacio propio a cada copa. Como en el caso de las cartas números V y VII encontramos en el centro de la carta una copa muy protegida, la copa que se suma al número anterior y la que a su vez genera la energía para llegar al siguiente número. También coinciden con las cartas anteriores en su interactuar con el afuera. Los ornamentos parten de la boca de las copas centrales de la fila inferior y la fila central de la carta sobre el eje vertical. Hojas extensas separan horizontalmente las tres filas de copas superpuestas y tallos finos con largas hojas ondulantes rodean a las copas que se encuentran sobre el eje vertical.
De la boca de dos copas que están sobre el eje vertical salen los ornamentos, esta relación entre el las copas y el afuera sólo la podemos ver parcialmente en la carta número V donde el ornamento superior parte de la copa central, en la carta número VII la relación de las copas con el afuera parte totalmente de una copa. En la carta número VIIII la energía ya fluye desde dos copas hacia la totalidad de la carta. En una primera mirada nos podrá parecer que las copas de donde parten los ornamentos están muy oprimidas, que tienen poco espacio, pero en realidad son las que más movilizan la energía de esta carta, las elegidas para interactuar con el afuera.
El X
Esta es la única carta despojada de ornamentos. Las tres filas de copas verticales e iguales son del mismo tamaño y tienen la misma alineación que la carta VIIII. Las nueve copas son el basamento y sostén de una nueva copa grande y de igual tamaño que las cartas del II al IIII que está acostada. La décima copa se diferencia de las demás no sólo por su tamaño sino porque una tapa con una flor encierra su contenido.
La falta de ornamentos nos indica que la energía acumulada en esta carta ya no tiene impedimentos o pesos que la limiten, tampoco necesita estar protegida con tallos, flores y hojas para poder crecer, ya creció y cerró un proceso de aprendizaje. Para el/la consultante que recibe esta carta ella le muestra que ha llegado al punto más alto de su trabajo con las emociones, donde culmina gestando una gran copa para sí y que ya no necesita mostrar su contenido a nadie.